Convivir vs. Combatir. TERCERA PARTE: Los Tiempos Fuera

Los tiempos fuera son una herramienta que puede ser muy eficaz, si es bien utilizada. En el consultorio trabajamos para establecer lo que un tiempo fuera significará en cada pareja.

16 DIC 2019 · Lectura: min.
Convivir vs. Combatir. TERCERA PARTE: Los Tiempos Fuera

Mi anterior artículo planteaba la idea de tener conversaciones constructivas en lugar de destructivas, manteniéndonos en el aquí / ahora y llegando a acuerdos con nuestra pareja; sin embargo, tener discusiones en pareja que cumplan con estas características es el resultado de un proceso en donde hemos aprendido hacerlo. Este proceso es permanente y continuo.

Debido a su naturaleza misma, cualquier tema que sea fuente de conflicto en nuestra relación de pareja implica involucrar nuestras emociones. Y precisamente porque son discusiones emocionales, pueden rebasarnos.

Es normal que nos sintamos frustrados o agobiados cuando no nos sentimos escuchados, o cuando no podemos transmitir al otro nuestros pensamientos, lo que sentimos o lo que queremos. Es importante ser capaz de reconocer cuando una discusión se torna agresiva o circular, ya sea de mi parte o por parte de mi pareja; esto facilitará que podamos poner un alto a la discusión antes de que se convierta en algo que nos lastime.

Los tiempos fuera son una herramienta que puede ser muy eficaz, si es bien utilizada. Es por esto que en el consultorio trabajamos para establecer lo que un tiempo fuera significará en cada relación de pareja.

Los tiempos fuera deben personalizarse, estableciendo las características y funciones que tendrán en cada relación. Algunos de los puntos que se deben asentar son: cuándo se puede pedir un tiempo fuera, qué sucederá cuando se solicite, qué sucede mientras el tiempo fuera está vigente, cuánto tiempo debe durar, cuál es la información que se procesa durante el tiempo fuera, cuáles son las interacciones que se tendrán una vez que éste haya terminado. La decisión de tomarse un tiempo fuera es un derecho individual, por lo tanto solo yo puedo decidir cuando los necesito y no se debe tomar la decisión por el otro.

Si hago valer mi derecho de tener tiempo para mí, necesariamente debo asumir mi responsabilidad de procesar mis sentimientos y la información que quiero transmitirle a mi pareja para aclarar la situación que me llevó solicitarlo. El tiempo fuera es una herramienta útil no solo por el valor que tiene al impedir que una discusión se deteriore, sino por el tiempo que nos da para tener un encuentro con nosotros mismos, aclarar nuestras ideas y entender nuestros sentimientos.

Eso me lleva a la recomendación que exploraremos en nuestra próxima entrega: ser propietario de mis sentimientos e intenciones, y no asumir las de mi pareja.

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Escrito por

Psic. Ale Carcaño Díaz

Psicóloga licenciada en la Universidad Marista de Mérida. Especialista con una maestría en adicciones y en desarrollo organizacional. Diplomada en filosofía existencialista. Cuenta con quince años de experiencia en atención terapéutica y en diferentes universidades, además de haber trabajado en estados.

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